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Explorando la ciencia del sonido

Creado con la colaboración de
Ford ES

Nuestra conexión emocional con la música está tan vinculada a lo que hace que la vida merezca la pena que rara vez nos paramos a pensar por qué es así o a cuestionarnos la mecánica que hay detrás. ¿Qué tiene exactamente la música que puede hacernos romper a llorar con una canción y llenarnos de la más pura alegría con la siguiente?

Juntos, Ford y VICE indagan cómo y por qué la música tiene este efecto sobre nosotros. Basándose en la investigación con oyentes, expertos, científicos y músicos, nuestra próxima serie de películas profundiza en cómo se utilizan estos conocimientos musicales y dispositivos de sonido para, en efecto, alterar las respuestas emocionales de los oyentes.

La ciencia del sonido y la música es cautivadora; es ese lugar único donde se dan cita la física, la psicología y la neurociencia. Marcel Breker, especialista de Ford en sistemas de audio, ha examinado estas disciplinas para ayudar a crear el sistema de sonido para coches B&O PLAY perfecto para el nuevo Fiesta. Después de crear esta experiencia desde cero, está dispuesto a explicar hasta qué punto la física está al servicio de lo emocional. "Nos encanta cómo reproduce el sistema cada sentimiento que aflora a través de la música. Cuando se me pone la piel de gallina es cuando sé que lo hemos hecho bien".

Pero ¿por qué exactamente nos afecta la música en el plano emocional? Después de todo, el sonido no es más que aire que vibra; ¿por qué significa tanto para nosotros? Recientes avances en neurociencia han comenzado a revelar patrones de actividad cerebral que nos ayudan a entender lo que ocurre. Hay pequeñas secciones del cerebro, los estratos dorsal y ventral, que liberan dopamina cuando oímos música que nos afecta emocionalmente. La dopamina es básicamente un regalo de nuestro cerebro, parte de nuestro sistema de recompensa interior responsable de muchos de nuestros impulsos. Ya sea al hacer paracaidismo o comiendo chocolate, la dopamina es el químico que provoca la sensación.

No obstante, en el caso de la música es un poco más complicado, y estas complicaciones nos llevan inmediatamente a las técnicas musicales básicas. Desde el tempo, pasando por el volumen y el timbre, tanto oyente como compositor saben que una buena pieza musical contiene un elemento ?por pequeño que sea? sorpresa. Es al superar nuestras expectativas cuando la música complace al cerebro ofreciéndonos esa pequeña recompensa neuroquímica. Esa música genérica de llamada en espera que tenemos que aguantar cuando llamamos al banco es tan soporífera y exasperantemente terrible por lo predecible. Pero en un contexto diferente, presentado por expertos en contraposición, los mismos sonidos y ritmos pueden estar repletos de sentimiento.

Brandon Wheeler, ingeniero de sistemas acústicos de Harman International, explica que esa sensación de emoción ha sido parte integral del proceso de desarrollo del sistema de sonido B&O PLAY. "La música es el lenguaje universal que ilumina nuestro cerebro con emoción, creatividad y vivacidad". Las imágenes por resonancia magnética muestran ahora que esa sensación de las neuronas “iluminándose” se mantiene a lo largo de toda una pieza musical. No solo recibimos un golpe de dopamina en el momento del clímax musical: nuestro cerebro se va estimulando por anticipado, según nos adelantamos mentalmente a la llegada de “la parte buena”. Estamos buscando patrones en la música y queremos satisfacer esos patrones de una manera inteligente y emocionalmente gratificante. Nuestras redes neuronales primarias, al parecer, son críticos musicales extremadamente exigentes.

En un nivel más básico, todos sabemos que elegir la música adecuada en el momento oportuno puede contribuir a todo, desde la relajación a la concentración. La ciencia ha respaldado esa idea ahora con datos irrefutables. Un estudio científico se ha centrado en si la música puede actuar como potenciador del rendimiento en los corredores. Mediante el análisis del efecto del tempo y el volumen ha demostrado que, al incorporar la música al calentamiento, los atletas ofrecían un mayor rendimiento que sin escuchar ninguna música. En un ejemplo más complejo, otro estudio mostró que el rendimiento de los alumnos en matemáticas mejoraba si se les ponía la música correcta mientras aprendían.

El estudio de cómo nos involucramos con la música pone de relieve el delicado equilibrio entre fisiología y psicología que se da en lo más profundo de la condición humana. Es fascinante cómo, después de escuchar una pista de música durante unos tres minutos, el corazón comienza a imitar o responder al ritmo de la misma. Este es un proceso biológico conocido como sincronización. Este efecto ha demostrado ser capaz de reducir la ansiedad y hacer disminuir el ritmo cardíaco y la presión arterial. Con lo que hay que quedarse de aquí es con que el sonido y la música pueden proporcionar equilibrio emocional y una armonía a nivel físico y mental.

El ingeniero de Ford Marcel Breker nos explica que la incorporación de este sentido de equilibrio emocional en el sistema de sonido B&O PLAY para el modelo Fiesta fue siempre su objetivo final. Esto cobró también importancia al comprobar que cada vez más conductores reproducen música en movimiento. Marcel explica que los coches son un espacio acústico que presenta "retos únicos en cuanto a la forma en que el sonido viaja dentro de la cabina". Brandon Wheeler de Harman está de acuerdo, "el audio interactúa no solo con los reflejos de las superficies del vehículo, sino también con los embellecedores en los que se integran los altavoces”. Añadamos a eso el ruido de la carretera y las condiciones atmosféricas y los equipos de ingeniería se enfrentan a un singular conjunto de enigmas de ingeniería.

El equipo se entusiasmó al encontrarse frente a un lienzo en blanco. Al tratarse de un nuevo Fiesta, la integración del sistema de sonido B&O PLAY se inició desde la génesis del desarrollo del coche. Esto permitió a los ingenieros crear un sistema de sonido de realmente la misma calidad de la que disfrutamos en casa. Desde la perfecta colocación de sus altavoces hasta la posibilidad de ajustarlos de forma óptima para el beneficio de cada pasajero, se trata de un sistema que eleva la naturaleza de la dinámica de audio del coche. Ahora que la línea de producción de estos coches está llegando a su fin, las miles de horas de trabajo detrás de este proyecto están llegando a buen puerto y los conductores pueden ya disfrutar de un sonido sin precedentes en el mundo real.

Así que la próxima vez que se sorprenda cantando con ese placer culpable, recuerde que no es culpa suya: se trata de un complejo equilibrio entre una avanzada tecnología de audio y los procesos neurológicos sobre los cuales no tiene ningún control.

Para saber más sobre el nuevo Fiesta con sistema de sonido B&O PLAY, entre aquí